La piedra semipreciosa que nos regala el Báltico: el ámbar

El ámbar es uno de los elementos más antiguos usados en la fabricación de joyería, pero en realidad proviene del mundo vegetal. Seguí leyendo y conocé su asombroso origen y sus poderes como piedra.

En mi reciente viaje a Escandinavia y Rusia conocí muy de cerca una de las piedras semipreciosas que el ser humano utiliza en joyería desde hace muchísimo tiempo, pero que en realidad su origen proviene del mundo vegetal. Se trata del ámbar.

El ámbar, piedra color marrón claro, anaranjado, amarillo o miel cuyo nombre significa “lo que flota en el mar”, se origina en una resina fosilizada de los árboles, principalmente del pino. Los árboles han producido la resina como una protección contra enfermedades e infestaciones de insectos, cuando la corteza de un árbol ha sido herida debido a rotura o a un ataque por escarabajos de madera u otros insectos, bacterias u hongos. Después de verterse al exterior, la resina se ha endurecido en el interior de rocas arcillosas o arenosas presentes en zonas deltaicas de ríos, generalmente con mucha materia orgánica asociada y se han conservado en su interior durante millones de años. Por lo tanto, el ámbar es un resto fósil, ya que es una sustancia orgánica. Su composición varía dependiendo del árbol del que proviene, aunque todos tienen terpenos o compuestos que son comunes en las resinas endurecidas.

El primer lugar que se tiene registrado como fuente original del ámbar es la región del Mar Báltico precisamente. La pieza de ámbar más antigua trabajada por el hombre data de hace 30.000 años y se encontró en Hannover, Alemania. El ámbar se encuentra en Europa en España, Francia, Lituania, Polonia, Alemania, Letonia y Rusia y en América Latina en México, República Dominicana, Nicaragua y Colombia.

Entre sus propiedades curativas, el ámbar ayuda en la recuperación de los tejidos del cuerpo y también minimiza la energía negativa y potencia la positiva para una mejor recuperación de las enfermedades.  Su color amarillo-dorado se relaciona con la energía del sol e impregna al cuerpo de energía y vitalidad, aliviando dolores y enfermedades. Ayuda a aclarar y despejar la mente, estimulando el intelecto y es un gran antidepresivo.Por su color, está relacionado con el chacra del plexo solar, el cual se ubica a la altura del estómago, por lo que el ámbar ayuda en todo lo que tenga relación con los problemas de  digestión.

Así que, a partir de mi viaje, de conocer el origen del ámbar, sus propiedades positivas y la belleza de su color, es que hoy está dentro de mis piedras semipreciosas favoritas.